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Rutas Montaña Palentina, Naturaleza, Arte Románico, Turismo Rural Palencia.
Pozo Curavacas

Copyrigth Fidel G.   más rutas Casas Rurales

Descripción:

Si hubiera una figura representativa del aislamiento y ancestral estado natural de conservación de un paisaje, sin apenas intervención humana, este sería el del valle de Pineda. Verdadero corazón del parque natural y motivo principal de protección. Así, del lago glaciar del Curavacas, impregnado de leyendas, se decía que rugían sus aguas en las noches de tormenta o que su profundidad era tal que se comunicaba con el mar Cantábrico y, por ello, subía y bajaba la marea o aquella otra que contaba que la vaca que se acercara a beber de sus aguas sería engullida hacia las profundidades del mismo, no hallándose jamás restos de huesos de aquellos ganados que perecieron en sus límites. En suma, leyendas de la España profunda de la que aún en estos pueblos cantábricos se pueden encontrar vestigios.


Senda que conduce al Pozo
Curavacas Lo primero que hay que advertir es que se trata de una ruta muy larga de gran duración, ya que se recorren 42 km al ir y volver, por lo que lo ideal es hacerla en dos jornadas. Por otro lado, la acampada está prohibida por el Decreto que regula la utilización del Parque Natural, pero sí se puede hacer vivac (extender la tienda de campaña una hora antes de la puesta de sol y recogerla una hora después de la salida del sol).
Además, ir y volver en el día es una paliza de envergadura, si se hace andando, no como antes que se podía acceder en vehículo todoterreno, pero con la declaración de Parque Natural los guardas están alerta, aunque no ponen pegas a los vehículos autorizados. De todas formas si se quiere acceder por este medio deberá consultarse en la casa del Parque Natural Tfno: 979 870 688.
Cervera de Pisuerga.
Distancia: 36 km ida y vuelta.
Desnivel 500 m.
Pendientes suaves, salvo en el tramo final de subida al pozo.

Cordillera

Acceso: Tanto desde Cervera como desde Velilla del Río Carrión se tomará la Carretera de los Pantanos, la P-210 hasta Triollo; de ahí nos desviamos hacia el Norte en dirección al pueblo de Vidrieros. Tendremos que cruzar todo el pueblo de Vidrieros y tomar una pista que discurre paralela al río por la izquierda de este, hasta llegar a un puente (puente Pucherín) que cruzaremos. A partir de este punto la pista que discurría en dirección Este cambia en dirección Norte, hasta un paraje donde el Carrión recibe las aguas de otro arroyo (llamado de Arauz) por su derecha. Esta zona, conocida como santa Marina, es el inicio del valle de Pineda, y de nuevo cambia de dirección hacia el Oeste por detrás del macizo montañoso del Curavacas, que ya se reconoce al fondo a nuestra izquierda. Es un valle glaciar clarísimamente moldeado en forma de “U” por el efecto de los hielos, pero está a tal altitud que apenas hay vegetación, tan solo pastos y más pastos, vacas, caballos, potros y algún pastor perdido, junto con restos de chozas que construyeron los ganaderos lebaniegos, pues son ellos los que disfrutan de los pastos de estos valles por acuerdos ancestrales, es todo lo que veremos.

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Vadeo del río Carrión; se pasa tres veces quedan 10km hasa el lago

En el centro se ve el último tramo de unos 3km llamado de las escaleras.La subida es heavy.

La recompensa es grande pero el esfuerzo también.La extensión de la laguna se aprecia por comparación con los pescadores.

De madrugada, sobre todo en primavera, se pueden encontrar venados y corzos que pasan a beber al río. Es territorio del oso pardo, del que en este sector oriental merodean 10 parejas, pero es casi imposible verlos, pues suelen esconderse en la espesura del bosque. Se vadea el río Carrión dos veces, lo que puede suponer una dificultad si no se sabe atacar bien, pero la extraordinaria riqueza visual y soledad que se siente en este valle hace que valga la pena superar cualquier problema. Al final de este valle nos encontramos con un estrecho entre las montañas por el que se abre paso el Carrión entre las formidables cumbres del pico Lezna (2.206), a la derecha, y el propio Curavacas (2.524 m), a la izquierda. Superado el estrecho, apenas nos restan unos 3 km. para llegar al lago, dos de ellos llanos y el otro de subida fuerte. A partir de aquí no hay que seguir el curso de las aguas principales que nos llevaría al la laguna (también glaciar ) de Fuentes Carrionas, y que está más lejos, así que hemos de dirigirnos hacia la izquierda, y empezar a subir por las inmediaciones de lo que se conoce como escaleras del Ves, conjunto de cascadas producidas por ese arroyo que bajan desde el lago. No hay perdida: un intento de pista nos guía y el propio sendero que dejan los viandantes nos conducirá hasta lo alto del lago Curavacas. El espectáculo está servido. Conviene hidratarse bien y tomar algo de comida y dulce para que el cuerpo responda en el último tramo de subida al desgaste del recorrido y así evitar “pájaras”. En cualquiera de los arroyos que bajan hay pequeñas sombras propicias para descansar un rato y refrigerar.

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Podemos circundar el lago, es grande, esa es la sorpresa, o mojarnos en sus aguas para comprobar la gelidez, caminar o descansar sintiendo la inmensidad y la soledad. Si nos quedan fuerzas, es muy agradable dirigirnos un poco más al Sur ladera arriba, en busca de un pozo mucho más pequeño rodeado de roca, a modo de marmita de gigante, para cuya orientación necesitaremos la hoja número 81 del mapa topográfico del IGN, que nos sitúa dicho pozo cuatro curvas de nivel mas arriba.

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Las nevadas y heladas son abundantes en el valle de Pineda Realismo mágico entorno a las cumbres de el pico Curavacas

Vistas panorámicas: Rincones pintorescos
En el pueblo de arranque de la ruta, Vidrieros, podemos encontrar tipologías constructivas tradicionales como la del sietu, especie de paramenta con varas de avellano enhebradas para separar corraleras o pajares además de armaduras para los carros. Por aquello del romanticismo, no pilla lejos de ahí -al otro lado del pantano de Camporredondo- el pueblo abandonado de Valsurbio, al que se accede por una pista que parte de Camporredondo de Alba atravesando la presa del pantano y continuando en dirección Sur Sur-oeste.
Desde lo alto del pozo Curavacas se pierde un poco la perspectiva de todo el valle y es conveniente girarse de vez en cuando a medida que se asciende para obtener las mejores panorámicas de la majestuosidad del macizo montañoso.

Pico Curavacas
Curavacas desde Triollo
La montaña Curavacas vista desde Triollo, en la ladera posterior se encuentra la Laguna llamada por aquí "pozo" Curavacas.

 

Para ver arte
No tenemos aquí el influjo románico que tiene la comarca de Cervera. Así que hay que desplazarse a los pueblos próximos a esta
localidad para encontrar vestigios románicos. Resoba y Rabanal de las Llantas son los más cercanos.

Arriba cordillara cantábrica palentina vista desde el pico tres mares. Abajo vista desde Menaza, en el centro el Espigüete, decha el Curavacas.

 

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